La aventura de Nobita, Doraemon y Miko llegó a su fin, pero no sin haber aprendido valiosas lecciones sobre la amistad, la responsabilidad y la importancia de proteger a los seres vivos.
En un futuro no muy lejano, en la ciudad de Tokyo, Nobita Nobi era un estudiante de primaria que siempre se metía en problemas. Su mejor amigo, un robot llamado Doraemon, viajaba desde el futuro para ayudarlo. La aventura de Nobita, Doraemon y Miko llegó
Nobita y Doraemon sabían que tenían que encontrar una forma de domesticar a Miko antes de que fuera demasiado tarde. Doraemon sacó de su bolsillo un dispositivo llamado " traductor universal" que podría ayudar a Miko a entender el lenguaje humano. Nobita y Doraemon sabían que tenían que encontrar
Un día, mientras exploraban el bosque cerca de su casa, Nobita y Doraemon se encontraron con un extraño objeto brillante enterrado en la tierra. Al desenterrarlo, resultó ser un huevo de dinosaurio que había estado fosilizado durante millones de años. Al desenterrarlo, resultó ser un huevo de dinosaurio
Nobita, Doraemon y Miko tuvieron que trabajar juntos para escapar de los cazadores y encontrar un lugar seguro donde Miko pudiera vivir sin ser perseguido. Finalmente, el Dr. Tanaka y su equipo ofrecieron ayudar a cuidar a Miko en un santuario especial para dinosaurios.
Con la ayuda del dispositivo, Nobita y Doraemon pudieron comunicarse con Miko y enseñarle a obedecer órdenes básicas. Miko resultó ser un dinosaurio muy inteligente y curioso, que anhelaba aprender y hacer amigos.
Sin embargo, justo cuando pensaban que habían resuelto el problema, un grupo de cazadores furtivos llegó al bosque con la intención de capturar a Miko para venderlo en el mercado negro.