Darwin asintió con entusiasmo:
—¡Sí! O podemos hacer un número de comedia. ¡Tengo un millón de chistes!
Mientras disfrutaban de su triunfo, Gumball sonrió a Darwin:
Gumball y Darwin celebraron su victoria con un festín de pizza y refrescos. Anais y Nicole estaban orgullosas de ellos.
Mientras esperaban su turno, Gumball y Darwin vieron a otros estudiantes preparando sus actuaciones. La hermana de Gumball, Anais, estaba ensayando un monólogo de teatro y Nicole, su madre, estaba afinando su violín.
—Lo mismo digo, Gumball. ¡Felicidades a nosotros!
¡Claro! Aquí te dejo una historia inspirada en el universo de "El increíble mundo de Gumball":
Darwin se metió en una caja y Gumball la cerró. Después de un par de segundos, Gumball abrió la caja y... ¡Darwin había desaparecido!
Y así, Gumball y Darwin continuaron su increíble aventura, listos para enfrentar nuevos desafíos y crear más recuerdos inolvidables en Elmore.
—Sabes, amigo, no lo hubiera podido hacer sin ti.
El público estalló en aplausos y risas. Los jueces, el Sr. Simmonds, la Sra. Simmonds y el director de la escuela, el Sr. Small, estaban impresionados.
—¡Y ahora, damas y caballeros, voy a hacer desaparecer a mi mejor amigo, Darwin!
Finalmente, llegó el turno de Gumball y Darwin. Subieron al escenario, nerviosos pero emocionados. Gumball presentó el acto:
Darwin asintió con entusiasmo:
—¡Sí! O podemos hacer un número de comedia. ¡Tengo un millón de chistes!
Mientras disfrutaban de su triunfo, Gumball sonrió a Darwin:
Gumball y Darwin celebraron su victoria con un festín de pizza y refrescos. Anais y Nicole estaban orgullosas de ellos.
Mientras esperaban su turno, Gumball y Darwin vieron a otros estudiantes preparando sus actuaciones. La hermana de Gumball, Anais, estaba ensayando un monólogo de teatro y Nicole, su madre, estaba afinando su violín.
—Lo mismo digo, Gumball. ¡Felicidades a nosotros!
¡Claro! Aquí te dejo una historia inspirada en el universo de "El increíble mundo de Gumball":
Darwin se metió en una caja y Gumball la cerró. Después de un par de segundos, Gumball abrió la caja y... ¡Darwin había desaparecido!
Y así, Gumball y Darwin continuaron su increíble aventura, listos para enfrentar nuevos desafíos y crear más recuerdos inolvidables en Elmore.
—Sabes, amigo, no lo hubiera podido hacer sin ti.
El público estalló en aplausos y risas. Los jueces, el Sr. Simmonds, la Sra. Simmonds y el director de la escuela, el Sr. Small, estaban impresionados.
—¡Y ahora, damas y caballeros, voy a hacer desaparecer a mi mejor amigo, Darwin!
Finalmente, llegó el turno de Gumball y Darwin. Subieron al escenario, nerviosos pero emocionados. Gumball presentó el acto: